viernes, 23 de mayo de 2008

El Sonido de una Mano Aplaudiendo


Hay una maravillosa historia sobre Jimmy Durante, uno de los grandes animadores de hace algunas décadas. Se le pidió que participara en un espectáculo para veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

Respondió que tenía una agenda muy ocupada y que solo podía disponer de unos cuantos minutos, pero que si no les importaba que hiciera un breve monólogo y se retirara de inmediato para su siguiente cita, iría. por supuesto el director del espectáculo aceptó feliz.

Pero cuando Jimmy subió al escenario, sucedió algo interesante. Presentó su breve monólogo y se quedó. El aplauso se fué haciendo cada vez más fuerte, y él no se movió. De pronto ya llevaba quince, veinte, treinta minutos. Finalmente, hizo una última reverencia y se retiró. Detrás del escenario alguien lo detuvo e inquirió:

- Pensé que tenia que retirarse a los pocos minutos. ¿Qué sucedió?

Jimmy contestó:

- Tenia que irme, pero puedo mostrarle la razón por la cual me quedé. Lo puede ver usted mismo si mira la primera fila.

En la primera hilera habia dos hombres, cada uno había perdido un brazo en la guerra. Uno había perdido el derecho y el otro el izquierdo. Juntos podían aplaudir, y eso era exactamente lo que hacían, con alegría y entusiasmo.

Tim Hansel

Historia tomada del libro: Caldo de Pollo para el Alma inquebrantable
Jack Canfield, Mark Victor Hansen y Heather McNamara
Editorial Diana

No hay comentarios.: